.webp)
El vehículo de la ONG World Central Kitchen destrozado tras el ataque de Israel. —
MOHAMMED SABER / EFE
Israel ha perdido ya toda contención en su
carrera de destrucción y desprecio del derecho humanitario y la seguridad
internacionales. A la reciente masacre del hospital Al Shifa, en el norte de Gaza, añade ahora
el asesinato de siete trabajadores humanitarios en la
Franja, cuatro de ellos extranjeros, y el mortífero ataque contra el consulado iraní en Damasco, cuyas consecuencias pueden ser
devastadoras para la frágil estabilidad de Oriente Medio.
Todo ello enmarcado en el
aniquilamiento de casi 33.000 personas, la mayor parte mujeres y niños, en seis
meses de venganza contra los palestinos de Gaza por la acción terrorista
cometida por las milicias de Hamás el pasado 7 de octubre en territorio israelí,
que dejó 1.200 muertos.
En
este medio año han perecido por el fuego israelí casi 200
empleados palestinos de ONG y de la propia ONU, además de un centenar de
periodistas también palestinos que cubrían la guerra. Sin embargo, el asesinato de los siete trabajadores de la ONG World Central Kitchen (WCK), marca un
hito en la “Demencia” de Israel y lanza un claro mensaje. El Gobierno de
Benjamin Netanyahu no quiere en Gaza testigos de los crímenes de guerra
israelíes y apuesta por una escalada en la tensión en
Oriente Medio para que Estados Unidos intervenga, y le permita erradicar cualquier esperanza de crear un Estado
palestino e imponga una "pax judía" en la región.
0 comentarios:
Publicar un comentario