El pontífice se refirió al asesinato de la mujer y un niño de 14
años en zona rural del Urabá antioqueño.
En medio de
la misa del Domingo de Ramos, el Papa Franciso habló sobre las últimas dos
víctimas de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, que fueron asesinados
por desconocidos el martes 19 de marzo.
Jesús gritó y dijo: «El que cree en mí, no cree en mí, sino en
aquel que me ha enviado; y el que me ve a mí, ve a aquel que me ha enviado. Yo,
la luz, he venido al mundo para que todo el que crea en mí no siga en las
tinieblas. Si alguno oye mis palabras y no las guarda, yo no le juzgo, porque
no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo. El que me rechaza
y no recibe mis palabras, ya tiene quien le juzgue: la Palabra que yo he
hablado, ésa le juzgará el último día; porque yo no he hablado por mi cuenta,
sino que el Padre que me ha enviado me ha mandado lo que tengo que decir y
hablar, y yo sé que su mandato es vida eterna. Por eso, lo que yo hablo lo
hablo como el Padre me lo ha dicho a mí.»
Así termina el
relato del Domingo de Ramos e inicia la Semana Santa, luego de los cuarenta
días de preparación espiritual, que hacen los católicos emulando los días que
estuvo Jesús en el desierto, sorteando las tentaciones del demonio. La Semana
Mayor es la celebración más importante de la religión católica, pues se
conmemora la pasión de Cristo.
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